Acuérdate,
Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
de las maravillas que Dios hizo en ti.
Te escogió como Madre de su Hijo,
a quien seguiste hasta la Cruz.
Te glorificó con El escuchando con agrado
tus plegarias por todos los hombres.
Con más confianza en el amor
del Señor y en tu intercesión,
venimos contigo a las fuentes de
su corazón de donde brotan para la vida del mundo,
la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación...
Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
tú conoces nuestras necesidades:
habla al Señor por nosotros y por todos los hombres.
Ayúdanos a vivir en su amor;
para eso,
alcánzanos las gracias que le pedimos
y las que nos
son necesarias. Tu petición de Madre es poderosa:
que Dios responda a nuestra esperanza.
AMEN.
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