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LECTURAS PARA EL Miércoles, 14 de Julio del 2010 Tiempo Ordinario: (2da Parte) | Primera Lectura Is 10, 5-7. 13-16
CONTRA ASIRIA ¡Ay de Asur, que es el bastón de mi ira, el garrote que usa mi furor! Yo lo he enviado contra una nación impía, contra un pueblo que me molesta, para que lo saquee y le quite todo lo que tiene y lo pisotee como el polvo de las calles. El, sin embargo, no entiende mi proyecto, ni lo cree así su corazón, pues su intención es destruir y desmenuzar a no pocas naciones. "Esto lo conseguí con la fuerza de mi brazo y con mi capacidad, pues soy inteligente; he hecho retroceder las fronteras de los pueblos y me he apoderado de sus tesoros. Yo como soberano hice bajar de su trono a sus reyes. Mi mano ha tomado, como se toma un nido, las riquezas de los pueblos. Como se recogen huevos botados, así me he apoderado de toda la tierra y no hubo quién aleteara ni abriera el pico ni piara." ¿Acaso el hacha se cree más que el leñador, o la sierra, más que el aserrador? ¡Como si el bastón mandara a quien lo usa o el palo moviera al que no es de madera! Por eso, Yavé de los ejércitos enviará a sus hombres forzudos la debilidad y prenderá fuego a su lujo como se enciende la leña. | Salmo Sal 94, 5-6. 7-9. 9-10. 14-15
Señor, aplastan a tu pueblo, oprimen a tu familia. Asesinan a la viuda y al forastero, masacran a los huérfanos,
y dicen: "El Señor no ve nada, el Dios de Jacob no se enterará". ¡Cuidado, más estúpidos que cualquiera! ¡Tontos, ¿cuándo van a comprender? Así que quien hace la oreja, no oirá y quien ha formado el ojo, no verá?
Así que quien hace la oreja, no oirá y quien ha formado el ojo, no verá? ¿No castigará el que reprende a las naciones, y que enseña a los hombres el saber?
Pues el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona a los suyos. Retornará el poder al que es Justo y con él, a los de recto corazón.
| Evangelio Mt 11, 25-27
CARGUEN CON MI YUGO En aquella ocasión Jesús exclamó: "Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado. Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer. |
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