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LECTURAS PARA EL Jueves, 15 de Julio del 2010 Tiempo Ordinario: (2da Parte) | Primera Lectura Is 26, 7-9. 12. 16-19
SALMO DE ESPERANZA El camino del justo es siempre derecho, tú le allanas el camino recto. ¡Ah, Yavé!, tú sabes que sólo buscamos el camino de tus preceptos. Tu nombre y tu memoria son el anhelo del alma. Mi alma te desea por la noche y mi espíritu se despierta en mí desde la mañana. Cuando a la tierra le llegan tus juicios, los habitantes del mundo aprenden a ser justos. Yavé, dígnate darnos la paz, pues, sólo tú llevas a feliz término lo que hacemos nosotros. Yavé, en la angustia te buscábamos; vivíamos bajo la opresión y tu castigo nos apretaba. Como la mujer sufre al dar a luz, se retuerce y grita en sus dolores, así estuvimos ante ti, Yavé. Hemos concebido, tuvimos dolores como si diéramos a luz, pero ¡puro aire!; no hemos traído al país la salvación, y no se ven los pioneros de un mundo nuevo. ¡Tus muertos revivirán, y sus cadáveres resucitarán! Despierten y den gritos de júbilo todos ustedes, que yacen en el polvo. Que baje tu rocío, Señor, rocío de luz, y la tierra nos devolverá a los muertos. | Salmo Sal 102, 13-14. 15. 16-18. 19-21
Mas tú, Señor, reinas para siempre, y te invocan por todas las edades. Tú te levantarás, enternecido por Sión, pues ya es tiempo que de ella te apiades, ya ha llegado la hora;
tus siervos se encariñan con sus piedras y sienten pena al ver sus escombros.
Entonces los pueblos respetarán tu nombre, y todos los reyes de la tierra, tu gloria; cuando el Señor reconstruya a Sión y se manifieste en su gloria, cuando atienda la oración del despojado y no se haga sordo a su plegaria.
Escríbanlo para la nueva generación: un pueblo recreado alabará al Señor. Pues se inclinó de lo alto de su santuario, desde los cielos miró el Señor a la tierra para escuchar el gemido del cautivo y liberar a los condenados a muerte,
| Evangelio Mt 11, 28-30 Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana." |
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