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LECTURAS PARA EL Miércoles, 21 de Julio del 2010 Tiempo Ordinario: (2da Parte) | Primera Lectura Jer 1, 1. 4-10 Estas son las palabras de Jeremías, hijo de Helcías, de una familia de sacerdotes que vivían en Anatot, en la tierra de Benjamín.
JEREMÍAS ES LLAMADO POR DIOS Me llegó una palabra de Yavé: "Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones." Yo exclamé: "Ay, Señor, Yavé, ¡cómo podría hablar yo, que soy un muchacho!" Y Yavé me contestó: "No me digas que eres un muchacho. Irás adondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte, palabra de Yavé." Entonces Yavé extendió su mano y me tocó la boca, diciéndome: "En este momento pongo mis palabras en tu boca. En este día te encargo los pueblos y las naciones: Arrancarás y derribarás, perderás y destruirás, edificarás y plantarás." | Salmo Sal 71, 1-2. 3-4. 5-6. 15. 17
En ti, Señor, confío, que no quede decepcionado. En tu justicia tú querrás defenderme, inclina a mí tu oído y sálvame.
Sé para mí una roca de refugio, una ciudad fortificada en que me salve, pues tú eres mi roca, mi fortaleza. Líbrame, oh Dios, de la mano del impío, de las garras del malvado y del violento,
pues tú eres, Señor, mi esperanza, y en ti he confiado desde mi juventud. En ti me apoyé desde mis primeros pasos, tú me atrajiste desde el seno de mi madre, y para ti va siempre mi alabanza.
Mi boca contará tus obras justas y tu salvación a lo largo del día, pues son más de lo que podría decir.
Oh Dios, me has enseñado desde joven, y hasta ahora anuncié tus maravillas;
| Evangelio Mt 13, 1-9
LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR Ese día Jesús salió de casa y fue a sentarse a orillas del lago. Pero la gente vino a él en tal cantidad, que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla. Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas. Les decía: "El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino: vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra, y brotaron en seguida, pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, los quemó y, por falta de raíces, se secaron. Otros cayeron en medio de cardos: éstos crecieron y los ahogaron. Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche." |
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