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LECTURAS PARA EL Viernes, 23 de Julio del 2010 Tiempo Ordinario: (2da Parte) | Primera Lectura Jer 3, 14-17
PROMESAS A LA NUEVA JERUSALÉN Vuelvan, hijos rebeldes, dice Yavé, porque yo soy su Dueño. Elegiré de ustedes a uno de esa ciudad y dos de aquella familia y los introduciré en Sión. Les pondré pastores según mi corazón, que los alimenten con inteligencia y prudencia. Y cuando ustedes sean muchos y prosperen en el país, ya no se hablará más del Arca de la Alianza de Yavé, ni pensarán más en ella, ni la recordarán más, ni la echarán de menos, ni la harán de nuevo. Entonces llamarán a Jerusalén "el trono de Yavé" y a su alrededor se juntarán todas las naciones, sin seguir más la dureza de sus malos corazones. | Salmo Jer 31, 10. 11-12. 13
EL QUE DISPERSÓ A ISRAEL, LO REUNIRÁ Que todas las naciones escuchen la palabra de Yavé; proclámenla en las islas lejanas: "El que dispersó a Israel, lo reunirá y lo cuidará como un pastor a su rebaño."
Porque Yavé ha rescatado a Jacob y lo ha librado de las manos del poderoso. Vendrán, cantando de alegría, al cerro de Sión, y acudirán para gozar de los regalos de Yavé, del trigo, vino y aceite, de las ovejas y bueyes. Su alma será como un huerto bien regado, y no volverán más a estar desganados.
Entonces la muchacha bailará de alegría, jóvenes y viejos vivirán felices; cambiaré su tristeza en alegría, los consolaré, los haré reír después de sus penas.
| Evangelio Mt 13, 18-23 Escuchen ahora la parábola del sembrador: Cuando uno oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino. La semilla que cayó en terreno pedregoso, es aquel que oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces, y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo. La semilla que cayó entre cardos, es aquel que oye la Palabra, pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra, y al final no produce fruto. La semilla que cayó en tierra buena, es aquel que oye la Palabra y la comprende. Este ciertamente dará fruto y producirá cien, sesenta o treinta veces más." |
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