|
LECTURAS PARA EL Viernes, 30 de Julio del 2010 Tiempo Ordinario: (2da Parte) | Primera Lectura Jer 26, 1-9
ARRESTO Y JUICIO DE JEREMÍAS Al comienzo del reinado de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá, Yavé me dijo: "Párate en el patio de la Casa de Yavé para decir mis advertencias a todas las ciudades del país de Judá que vienen aquí a postrarse ante mí. Tú les dirás cuanto yo te mande, sin suprimir nada. Puede ser que al escucharte se conviertan del mal que están haciendo. En tal caso, yo también renunciaré al castigo que pensaba darles por sus malas obras. Les dirás: Escuchen esta palabra de Yavé: Ustedes no me hacen caso ni andan según mi Ley, tal como se la enseñé. Hasta ahora no han escuchado las palabras de los profetas que yo les mandé con insistencia. Si ustedes persisten en no escucharlos, trataré a este templo como traté al santuario de Silo, y pondré a Jerusalén como ejemplo; todas las naciones de la tierra reconocerán que yo la maldije." Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías pronunciar estas palabras en la Casa de Yavé. En cuanto terminó de decir todo lo que Yavé le había ordenado, lo agarraron, diciendo: "Vas a morir por lo que has dicho en nombre de Yavé, que a este templo le pasará lo que a Silo y esta ciudad será arrasada y quedará sin habitantes." Y se juntó todo el pueblo en torno a Jeremías en la Casa de Yavé. | Salmo Sal 69, 5. 8-10. 14
Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo. Son más fuertes que yo los que con calumnias me persiguen. ¿Cómo devolveré lo que no he robado?
Por ti fue que soporté el insulto, y la vergüenza me cubrió la cara; me volví como un extraño a mis hermanos, un desconocido para los hijos de mi madre. El celo por tu casa me devora, los insultos de los que te insultan recaen sobre mí.
Pero a ti, oh Dios, sube mi oración, sea ése el día de tu favor. Según tu gran bondad, oh Dios, respóndeme, sálvame tú que eres fiel.
| Evangelio Mt 13, 54-58 Un día se fue a su pueblo y enseñó a la gente en su sinagoga. Todos quedaban maravillados y se preguntaban: "¿De dónde le viene esa sabiduría? ¿Y de dónde esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¡Pero si su madre es María, y sus hermanos son Santiago, y José, y Simón, y Judas! Sus hermanas también están todas entre nosotros, ¿no es cierto? ¿De dónde, entonces, le viene todo eso?" Ellos se escandalizaban y no lo reconocían. Entonces Jesús les dijo: "Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su patria y en su propia familia." Y como no creían en él, no hizo allí muchos milagros. |
|
|