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LECTURAS PARA EL Lunes, 5 de Julio del 2010 Tiempo Ordinario: (2da Parte) | Primera Lectura Os 2, 14. 15-16. 19-20 Echaré a perder su viña y sus higueras, pues ella decía : "Son mi salario, me las han dado mis amantes." Las dejaré como terreno baldío, y se las comerán los animales. Yo le tomaré cuentas por los años de los baales en que les ofrecía incienso y en que se ponía sus aros y collares para correr detrás de sus amantes; y se olvidaba de mí, la ingrata. Por eso, ahora la voy a conquistar, la llevaré al desierto y allí le hablaré a su corazón. Sacaré de su lengua los nombres de los baales, para que ya no se acuerde de esos nombres. Ese día haré un pacto con las fieras salvajes, con las aves de rapiña y las serpientes de la tierra, para que no le hagan daño. Romperé el arco y la espada, alejaré de su tierra la guerra, y haré que la gente duerma segura ahí. | Salmo Sal 145, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
Deseo bendecirte cada día, alabaré tu Nombre para siempre. Grande es el Señor, muy digno de alabanza, y no puede medirse su grandeza.
De generación en generación se celebran tus obras, se cuentan tus proezas. El esplendor, la gloria de tu Nombre, tus maravillas, los repetiré.
De tu poder formidable se hablará, y tus grandezas yo las contaré. Nos harán recordar tu gran bondad y se proclamará tu justicia.
El Señor es ternura y compasión, paciente y lleno de amor. El Señor es bondad para con todos, sus ternuras están en todas sus obras.
| Evangelio Mt 9, 18-26
JESÚS RESUCITA A UNA NIÑA Y CURA A UNA MUJER ENFERMA Mientras Jesús hablaba, llegó un jefe de los judíos, se postró delante de él y le dijo: "Mi hija acaba de morir, pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá." Jesús se levantó y lo siguió junto con sus discípulos. Mientras iba de camino, una mujer que desde hacía doce años padecía hemorragias, se acercó por detrás y tocó el fleco de su manto. Pues ella pensaba: "Con sólo tocar su manto, me salvaré." Jesús se dio vuelta y, al verla, le dijo: "Animo, hija; tu fe te ha salvado." Y desde aquel momento, la mujer quedó sana. Al llegar Jesús a la casa del jefe, vio a los flautistas y el alboroto de la gente. Entonces les dijo: "Váyanse, la niña no ha muerto sino que está dormida." Ellos se burlaban de él. Después que echaron a toda la gente, Jesús entró, tomó a la niña por la mano, y la niña se levantó. El hecho se divulgó por toda aquella región. |
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